¿Mentira y censura?

EL 4 de junio pasado el Instituto Estatal Electoral de Chihuahua organizó el debate a que obliga la ley, entre candidatos a gobernador del estado, exactamente un mes antes de las elecciones. La norma obliga a la celebración “de cuando menos uno”, y precisamente hasta ahí pudo la resistencia del candidato priísta, quien desechó la propuesta de la coalición Todos somos Chihuahua de llevar a cabo tres eventos. Eludirlo hubiera significado, además del despropósito político, una violación a la ley.

Sin embargo, todo se orientó a minimizar el debate, incluida su transmisión por radio y televisión, lo que hasta el mismo día se concretó en algunos canales de televisión en Ciudad Juárez y la capital, en vivo y en directo, y en otras ciudades del estado el debate se retransmitió en la madrugada. Se programó en viernes, para tratar de darle mate en sábado y domingo, cuando no hay noticieros. A la celebración del debate vino una de la campañas mediáticas más intensas, y costosa, para imponer a los hechos verdaderos, una realidad virtual en la que el candidato Reyes Baeza emergía como triunfador, ganón de todas todas, y apuntalado por una serie de encuestas absolutamente falsas y tendenciosas, entre ellas la del señor Roy Campos, propietario de la empresa Mitofsky, que a los 16 minutos de concluido el debate apareció en la pantalla de Televisa para dar a conocer el procesamiento de ¡3 mil 274 llamadas telefónicas! Se pagaron desplegados, se sacaron spots de radio y televisión donde Baeza en pleno vituperio por lo de alabanza en boca propia se declaraba ganador de la confrontación de ideas. Envueltos en el festín mediático de su triunfo imaginario, el coordinador de la campaña priísta, el profesor porno, tuvo un desliz cuando lanzó un reto para un segundo debate, ofreciendo su disposición para celebrarlo sólo si, en calidad de “revancha” lo solicitaba el que esto escribe, como candidato de la coalición PAN, PRD y Convergencia. Respondimos aceptando en la calidad que quisieran, y adicionamos una propuesta: la retransmisión del debate del 4 de junio a todo el estado por radio y televisión, compartiendo a la mitad los gastos. Si como afirma el señor Mitofsky, ese debate lo había ganado de calle el candidato del PRI, por qué habrían de oponerse a la retransmisión. En el mejor de los casos sólo seguiría cosechando votos y números favorables, un empujón más a su campaña, con dinero de la nuestra. Al operativo publicitario para fabricar el triunfo que no tuvo en el debate vino otro para sacar de la información general de medios el asunto. Muchos chihuahuenses, entre ellos miembros del PRI, están consternados por la manipulación informativa de estos días, piensan, y con razón, que el dato es muy delicado: si eso hacen frente a un hecho visto por cientos de miles de chihuahuenses, qué no harían en el caso de llegar con todos los instrumentos de poder para mantener ocultos o simular otros asuntos no tan públicos.

En nuestra coalición, decidimos orientar bien el dinero y hemos reproducido miles de copias del video completo del debate, e invitar a la gente a que se entere; difundimos el video pidiéndole a las personas que se acercquen a recoger el casete gratuito, que se celebren reuniones familiares, con amigos y compañeros de trabajo, para ver el debate. “Entérate por ti mismo, y saca tus conclusiones” se llama la jornada que tenemos para reinvindicar el derecho a la información. El PRI presentó una denuncia en el Instituto Estatal Electoral y amenaza con hacerlo en el Ministerio Público por reproducir el video del que tiene “derechos de autor”. Los que “ganaron” el debate tienen escondida la cinta abajo del colchón, y los que “perdimos” lo andamos proyectando en plazas, reuniones, visitas domiciliarias. Ante la negativa de pagar conjuntamente una retransmisión, y ante la declinación de un posible segundo debate, por decirlo de una manera amable, conseguimos el apoyo para retransmitirlo en algunos canales de televisión de Ciudad Juárez y pagarlo en forma completa. Una ayudadota al candidato del PRI.

Pasaría a las ocho de la noche por Canal 44 el sábado 12 de junio, y a las ocho de mañana del día siguiente por el Canal 5, previo una campaña de difusión en ambos canales. Sin edición ni comerciales, completos los 110 minutos de duración.

El organismo electoral, el mismo que convocó al debate para que los ciudadanos tuvieran la oportunidad de verlo y comparar las propuestas de los candidatos de ambas coaliciones, a través de su presidente Julio César Santacruz Favela, emitió un oficio “a los medios de comunicación televisiva”, en el que los amenaza de consecuencias legales si lo retransmiten. Entregado en propia mano el mismo sábado 12 de junio, pocas horas antes de empezar la proyección en el Canal 44, el concesionario optó por suspender el programa. “El oficio es una amenaza, y las llamadas han sido más duras, no podemos”, me respondió uno de los propietarios. El canal 5 sí lo pasó, su propietario es Rafael Fitzmaurice. Este hecho de censura tiene un pretexto, la cláusula de un acuerdo celebrado por la asamblea general del IEE, en el que establece que “el audio y las imágenes que se generen con motivo del debate no podrán ser utilizados por los partidos políticos, candidatos o terceros con fines de propaganda electoral para denostar, descalificar, demeritar o agredir al contrario, a fin de garantizar la equidad en la contienda”.

Tiene una motivación: es claro que Baeza se siente profundamente descalificado para ser el gobernador de Chihuahua tras el debate del 4 de junio; pero ese sentimiento de derrota que hoy carga jamás provino por un insulto o injuria personal de nuestra parte sino de su desempeño. Él solo se demeritó y él solo se denosta cuando tras el debate corrompe el lenguaje. El que corrompe el lenguaje, corrompe la mente, desgasta las relaciones humanas, deforma los sentimientos, lo corrompe todo. Por eso son tan abominables la mentira como la censura.